Gracias, 2007
Termina 2007, y no se me ocurre mejor manera de despedirlo que dando las gracias.
Gracias a Paula y a Chema, por enseñarme que se puede tener una familia aunque no se compartan genes.
Gracias a Paula, por enseñarme lo que es tener una hermana pequeña a la que querer y cuidar a partes iguales.
Gracias a Chema, por enseñarme que hay muchas formas de hacer las cosas bien; por dejarme llorar en su hombro casi a diario; por reírse conmigo.
Gracias a Eloy, por enseñarme que la amistad puede sobrevivir a vínculos más pasajeros; por estar ahí a pesar del daño; por abrazar a los árboles.
Gracias a Marcela, por enseñarme a ver cómo soy de verdad.
Gracias a Raúl, por recordarme mi lado femenino.
Gracias a Marcelo, por recordarme lo que significa ser familia; por enseñarme cuánto se puede luchar.
Gracias a mi madre, por ser tierna todo el año, todos los años.
Gracias a Su, por confirmarme que nuestra amistad está por encima de otras circunstancias.
Gracias a Gonzalo, por cuidarme y mimarme; por los miguelitos y por no perder los mortadelos conmigo.
Gracias a Rafa, por compartir conmigo su amor a la literatura, por leer, por leerme, por escribir, por escribirme.
Gracias a Yingming, por confiarme sus inquietudes filosóficas.
Gracias a Vera, a Fani, a Mariadel, a Eva, por estar ahí a pesar de tener una familia a la que cuidar; por dejarme mimar a sus bebés.
Gracias a Diana, por enviarme su luz.
Gracias a Pastora, a Marie, a Susana, a Fidel, a Pableras, a Gonzalo M., y a tantos amigos, por recordarme que la distancia no es un obstáculo.
Gracias a las páginas en blanco, por darme Alas.
Gracias a todos, y feliz año nuevo.