18 octubre, 2006

Filosofía oriental



Mi alumna chinita y yo repasamos Conocimiento del medio: con qué respira cada animal. Entonces, después de contarme que los mamíferos utilizan los pulmones y los peces, las branquias, me pregunta:
—De todos los seres vivos que existen, ¿cuáles son los más felices?
Tras el pasmo inicial y la risa casi terapéutica, le contesto, sin responder (en parte porque a veces me puede la cobardía y en parte porque sentí curiosidad por su razonamiento):
—Pueeees… no estoy segura, ¿cuáles crees tú que son los más felices?
—Los perros, no —me contesta ella, mucho más valiente que yo (por algo tiene 10 años)—. Porque no pueden llevar gafas, ni esas cosas que se ponen en las orejas, así redondas.
—¿Auriculares?
—Eso, auriculares. No pueden ponerse auriculares ni tampoco pueden andar con dos patas. Ni escribir. Y no pueden trabajar.
—A lo mejor son más felices por no trabajar —me aventuro—. Pueden estar todo el día jugando.
—Sí, pero no pueden comprarse ropa. Y los delfines tampoco son los más felices, porque solo pueden vivir en el agua.

Así que ni los perros, ni los delfines. Reconozco que sí se me ocurrió cuál podía ser el animal más feliz. A mi alumna no me atreví a confesárselo, pero enseguida me dije «el que menos piense», y ahí estaba el bichejo, dando botes y sonriendo. Yo no sé si tendrán problemas las pulgas, pero no sé por qué me parece que no. Aparte de esos collares malolientes que venden los veterinarios, no se me ocurre qué otro sin vivir pueden tener. Aunque a lo mejor me equivoco y es imposible que sean felices si no pueden ponerse unas gafas. ¿Habrá gafas para pulgas?, ¿y auriculares?

Como mi alumna había llegado a una conclusión más aliviante que la mía, decidí allanarle un poco el camino:
—Entonces, según tu teoría, parece que el hombre es el ser vivo más feliz, ¿no? Puede trabajar, escribir, llevar gafas y auriculares, caminar con dos patas, comprar ropa y no vive en el agua.
—Sí, es el hombre —concluyó con una sonrisa—. Y tú, ¿por qué no sabes cuál es el animal más feliz?, ¿es que no te lo enseñaron o es que ya no te acuerdas?
—Mmmm… No, no me lo enseñaron.
Llegadas a este punto, pretexté que se nos echaba el tiempo encima para cambiar de tema: la propiedad conmutativa, lección 3 de matemáticas. Aunque no lo parezca, a veces las propiedades pueden ser nuestras amigas.

Al rato, la cabecita de mi alumna se puso de nuevo en funcionamiento —¿deja de estarlo algún segundo?—:
—Esta suma es muy fácil —dice, apartando el cuaderno de la mesa—. Y a ti —continúa—, ¿qué curso te gusta más de todos?, ¿cuarto, quinto, sexto…?
—Pues no sé, me gustaron todos, hace mucho tiempo para acordarme de cuál me gustó más —aquí no salta ninguna pulga por mi cabeza.
Ella me mira con esos ojos que ponen a veces los padres, que dicen algo así como «no tienes remedio», y sentencia:
—No te acuerdas de nada. A este paso cuando seas vieja no te vas a acordar de cuando eras feliz.
o_O
—Y… ¿qué palabras tenías que subrayar en el ejercicio de lengua, las esdrújulas? —le pregunto a mi profesora de filosofía.

02 octubre, 2006

Arquitectura de género




Nunca me había parado a pensar en el género de los países. En francés sí, en francés está claro: hay países masculinos (le Pérou) y países femeninos (la Russie). Pero, ¿en español? En español no les ponemos artículo. Y aún así, tenemos países femeninos y países masculinos: en todo Japón / en toda Francia.

España es femenina.

El género de las palabras es arbitrario: no hay ningún motivo racional para que, por ejemplo, mesa sea femenino en lugar de masculino. Pero, no sé por qué, de repente me ha llamado la atención que España sea femenina. Nunca lo había pensado, la verdad. Me he dado cuenta hoy, cuando han presentado en el telediario la Bienal de Arquitectura de Venecia, donde el comisario del pabellón español ha dado especial importancia al género femenino.

¿Cuándo dejará de ser noticia que las mujeres destaquemos en alguna actividad?, ¿qué pasaría si España fuese masculino?, ¿saltarían más chicas a la palestra?

“El pabellón español es uno de los más satisfactorios formalmente y, aunque incluye muchos buenos proyectos urbanos, el enfoque se centra exclusivamente en la presencia de mujeres. Presenta una serie de tres docenas de cajas de luz blancas, cada una con una pantalla vertical de vídeo que muestra a una mujer por encima de la cintura hablando de cuestiones urbanas. El comisario, Manuel Blanco Lage, al estilo de Pedro Almodóvar, ha producido una versión exclusivamente femenina de un mundo que está dominado normalmente por hombres, presentando a las mujeres que trabajan como urbanistas, políticos, artistas, promotoras, vendedoras ambulantes y, por supuesto, arquitectas. La arquitecta Carme Pinós ha comentado: "¡Todo el mundo dice lo bien que salgo en el vídeo, pero parece que nadie se fija en mi torre!" (la recientemente terminada Torre Cube de veinte pisos de altura en Guadalajara, México). Y éste es el espíritu del conjunto de la exposición, que resta importancia al papel de la arquitectura.”

http://www.elpais.es/articulo/arte/Ciudades/arquitectura/elpbabart/20060916elpbabart_8/Tes/